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¿Cómo decir que lo siento? Esas dos palabras, “lo siento”, parecen un poco insuficientes para demostrarlo.

Hay muchísimas cosas en la vida que me dejan con el ánimo por los suelos. Una de ellas es que por mi culpa las hadas se pongan tristes. A las hadas hay que saber cuidarlas. Quien tiene un hada tiene un tesoro del que se sentirá orgulloso toda su vida. ¿Sabes que es lo peor? Que no te das cuenta de lo importante que es para ti hasta que sucede algo. Algo que hace que tú pierdas todo lo bueno que tenías para el hada. Algo que haga que el hada se ponga triste. Algo que te haga saber que quizás tú no merezcas tener a un hada tan bella como la tuya. Un hada que llene de vida tu vida. Un hada que llene de Luz tu existencia. Un hada que llene de sonrisas, de ilusión, de ganas de vivir, de felicidad todos los momentos de tu historia.

Pues sí, yo tengo un hada. Y ahora la he pifiado y no sé como demostrarle que lo siento. Lo siento, I´m sorry, pardon, perdão, perdón… Se lo puedo decir en todos los idiomas, pero el idioma que ellas mejor entienden es el del corazón. Así que le diré que hoy late con una fuerza mayor, para que lo escuche, y si afina el oído se dará cuenta de que está lleno de aflicción y tiene una espina clavada por mi mala pata. Y que espero que me perdone por no haber sabido cuidarla.

Un día este hada me dijo algo parecido a esto:

“Las hadas” son como las mariposas. Si las persigues y te obsesionas quizás no seas capaz de cogerlas. En cambio, si te sientas, quizás, ellas solas se posen sobre tu hombro”.

No alces el vuelo…

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